Descripción del área de concurso
La laguna de Venecia es una laguna costera de una superficie aproximada de 550 km2. Al norte limita con el río Sile, al sur con el río Brenta, al oeste con una serie de canales que la separan de tierra firme y, finalmente, al este, con los cordones litorales de Sottomarina, Pallestrina, Lido, Cavallino, Jesolo y, más allá, el mar. A lo largo de estos últimos 50 km de playas de tierra y arena se abren sólo tres orificios: las bocas de los puertos del Lido, Malamocco y Chioggia. Por ellas entra el agua salada y sale el agua salobre, cada seis horas el agua se renueva por efecto de las mareas y la laguna respira. La laguna no es sólo tierra ni sólo agua, sino un complejo sistema integrado por diversos componentes: islas lo suficientemente altas como para que el agua no las cubra ni siquiera durante las mareas altas; barene o bancos de arena que emergen entre una pleamar y otra y que constituyen complejos ecosistemas de animales y plantas adaptados para sobrevivir en este ambiente que oscila entre aire y agua; velme o bancos de fango que emergen con la marea baja; y finalmente ghebi, canales verdes de fango y algas por los que discurren las aguas que salen de la laguna con la marea alta. La laguna de Venecia constituye, por tanto, un complejo ecosistema de gran valor paisajístico.
Durante todo el período de crecimiento de la ciudad de Venecia, su unicidad -la unicidad en el agua- fue posiblemente la primera razón de su éxito. La forma de la ciudad (una forma construida) respondía expresamente (funcionalmente) a sus necesidades comerciales, logísticas, de defensa y representativas. Venecia formaba parte de un archipiélago y mantenía una estrecha relación con las distintas islas de la laguna.
El sistema de la laguna que aseguró su éxito en tiempos de la República de Venecia estaba regulado por una zonificación funcional. Cada isla tenía un uso específico, relacionado con su posición y sus características físicas, que, en el caso de las islas de menor tamaño, dotaba a la ciudad de servicios esenciales -religiosos, sanitarios, culturales y asistenciales-, a la vez que reservaba las islas de mayor tamaño para las actividades productivas de agricultura e industria -es el caso de las islas de Murano, Burano y Sant' Erasmo-. Una ciudad con puntos aislados, en medio de un gran espacio abierto y una red de comunicaciones específica. Venecia siempre ha tenido una doble dimensión: lugar donde habitar y lugar de paso entre tierra firme y el mar abierto.
La decadencia comercial de la ciudad debida al auge de las nuevas rutas atlánticas y el desarrollo industrial de los siglos posteriores provocaron que Venecia perdiera progresivamente la capacidad de representarse a través del territorio y que dejara de entenderse como sistema metropolitano. La ciudad intentó uniformarse al único modelo de desarrollo que parecía posible: la isla principal se unió a tierra firme por medio de un puente y los desplazamientos por la laguna, que ahora se descubrieron demasiado lentos, volvieron inútiles sus islas. La propia laguna pasó a ser contemplada como un enorme vacío disponible para la implantación de un aglomerado industrial. Venecia concentró todos los usos y actividades y asumió el protagonismo de constituir un destino turístico para millones de personas.